Reflexiones...

Al final de cada programa de radio que hago, existe una sección llamada "Cuando miro a las estrellas..."  Durante esos minutos hago una reflexión sobre algún asunto que me ha llamado la atención durante esa semana. A veces coherente con el mundo, otras veces sólo es el conjunto de pensamientos de una mente agitada y una mirada clavada en el firmamento. Estas son algunas de mis reflexiones:


La vida y sus proyectos
Hoy se nos viene la hora encima, y como suele suceder, nos dejamos algunas cosas pendientes. En nuestro día a día supongo que también nos ocurre, o al menos a mí, que no existe tiempo material para dar cabida a todos los proyectos.
   Y hablando de proyectos, creo que las cosas hay que hacerlas despacio y sin tratar de abarcar demasiado. El otro día conversaba con el geólogo Carmelo Núñez, y sobre esta cuestión de los proyectos, de lo humano y lo divino, también lo tenía claro: de cien cosas, coge sólo algunas, hazlas y luego da otro paso adelante. Coincidimos en eso.
Con otros pasa al contrario, los proyectos son sólo ideas, se les da vueltas y más vueltas, pero nunca se inicia ninguno. Es como el que espera que le toque la lotería pero no compra nunca un número. Y es que conozco gente cuyo futuro lo basa en ese supuesto “cuando me toque el premio”. Así te puedes llevar toda la eternidad, pero desde mi punto de vista creo que ya, de entrada, ese día futuro ni siquiera se ha comenzado a crear.
Creo que los años te dan una experiencia difícil de explicar pero fácil de moldear estos acontecimientos. Yo puedo hablar por mí, aunque otros quieran conocerme mejor que yo mismo, pero en mi caso os puedo asegurar que la agenda está más que llena. Sí, muchos proyectos, muchos sueños, y muchos caminos. Pero en todos y en cada uno de ellos, no pierdo de vista el que exista un estrecho lazo de contacto humano, de compartir lo que se hace, de prepararle la mochila a quien se viene a caminar a tu lado. Os aseguro que abriendo el corazón, abriendo lazos de unión, y compartiendo… se hace mejor el camino. ¿Qué no es así?, puede ser. Pero bajo mi forma de pensar y de ser, el destino siempre me ha mostrado lo difícil que es llegar y, también, la gran satisfacción cuando se llega a ese destino. Y un pequeño truco para caminantes: vivir y experimentar el presente. Esa es la vida.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... IV - nº 60"
-----------------------------------------------------------


Cuando llega el olvido
Hoy hemos hablado de algunas cosas que encierra el enorme mundo de internet y la utilidad que tienen algunos aparatos tecnológicos para nosotros, y para alguna empresa que otra. Conspiraciones las hay, como bien podrían pensar los más selectos pensadores de estas teorías conspirativas. Yo lo tengo claro, porque alguna que otra experiencia me ha tocado vivir en referencia al mundo de los hackers. Y lo mismo aún existen otras muchas cosas que ni imaginamos.
Como sabéis, trabajo en el mundo de la seguridad, y al día de hoy os puedo asegurar que existen programas que son casi inteligentes, y que la rapidez de algunos equipos son mucho más rápidos de lo que nosotros, a nivel de usuario, podemos comprar habitualmente. Los inventos están, pero otra cosa es quién puede comprarlo.
Pero existe también otro sistema de comunicación aún más complejo y desconocido. Me refiero a la mente humana. Todo ese conjunto de neuronas hacen de nosotros unos seres desconocidos en muchos aspectos. La conducta social la podemos medir según unos parámetros morales y de pensamientos dirigidos a una media de personas o a una mayoría de personas, pero también hay otra forma de proceder sin tener en cuenta el bienestar de la sociedad. Esa variable, o constante, se llama poder, interés, fama…
Creo que la sociedad vive un momento de cambio en muchos aspectos. Comenzamos por vivir aceleradamente, dejando a un lado parte de la educación y el trato con nosotros mismos. Olvidamos a nuestro ser interior para prestar mayor atención al mundo que nos rodea. Cambiamos nuestras necesidades afectivas por las consumistas, hemos cambiado también el altruismo por el “todo para mí”.
Todas estas cosas, en mi humilde opinión, se van repitiendo tantas veces, una y otra vez, que ya no es algo improvisado e inusual. Creo que a fuerza de tanto actuar así, lo hemos convertido ya en una forma de ser y actuar. Incluso me atrevería a decir que las generaciones que vienen por detrás nuestra, se educan bajo esta forma de ser de la sociedad, y ellos lo asumen como algo natural, cotidiano, e incluso como una forma de conducta a la que hay que recurrir para conseguir algo.
No sé qué pensaréis vosotros sobre todo esto. Algunos pensaréis que a lo mejor no es para tanto. Otros, estoy seguro, pensaréis que también hay muchas otras cosas que dejamos atrás, como si nuestros valores fueran algo ya caduco. Cualquiera sabe.
Qué hay de aquellas personas a las que saludábamos con una sonrisa por la calle, o cuando dábamos los buenos días al cruzarnos con alguien… Hoy ya no conocemos ni cruzamos una palabra con nuestros propios vecinos, pero observo por ahí que criticar está de moda. Y ya no sólo por algo que veamos que está bien o mal, es decir, una crítica constructiva de la que aprender.
Ahora Me voy a los recuerdos, a ese momento en que ayudaste a alguien. A esos instantes en que fuimos el apoyo para subir un peldaño en la vida. Y hoy, bajo ese velo consciente que llamamos olvido, dejamos atrás un reconocimiento de ayuda. Hoy alguien ya se siente por encima, no necesita a nadie… Bien. Si eso es lo que pensáis, entonces dejamos de ser sociedad, eso es egoísmo. Pero como siempre, sólo es mi opinión.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... IV - nº 59"
-----------------------------------------------------------


Existen los monstruos
Ya ha pasado tiempo desde el último programa, y ahora me escucháis aquí de nuevo, como siempre, como si el tiempo hubiera transcurrido muy rápido, o incluso como si no hubiera pasado.
Cada vez que trato de hacer una reflexión, es verdad que hay en mí algún motivo que frena mi lengua. En verdad no lo digo todo, y ni siquiera puedo decirla sin que tenga sus repercusiones. Y lo mejor de todo, sí, lo mejor, es que todo es cuestión de tiempo.
Tal vez por ser el primer programa de la temporada, debería hablar de las alegrías y de la enorme satisfacción que es volver ante los micrófonos. Pero no todo es así de fácil.
Sí es verdad que me alegro, sobre todo, por ese grupo de seguidores que sé que me escucháis. Con algunos de vosotros he tenido el privilegio y el placer de hablar a través de las redes sociales, y la verdad es que sois geniales. Como debe ser, cada uno con sus pensamientos, su forma de actuar, sus creencias y convicciones… Cada uno, es como es.
Pero también os tengo que decir algo en contra. No en contra de nadie en particular, sino de algunas actitudes que se toman frente a lo que normalmente sería una charla cordial y amena.
Descubro también que hay una enorme diferencia entre unos y otros, y con eso me refiero a que, sin darnos cuenta, nos encontramos divididos, enfrentados y jugando malas pasadas por la espalda.
Reitero que no es aún el momento de hablarlo todo, pero sí quisiera desquitarme de algunas puntas de flechas que han traspasado mi corazón y mi entendimiento más profundo.
No sé cómo empezar a contar esta serie de sentimientos tan aberrantes que he ido notando en algunos, y en algunas. La vida no me ha sonreído mucho en estos últimos años, y a pesar de ello, me tomo la vida con optimismo, si es que existe algo a lo que se le pueda llamar así bajo una presión de acontecimientos que oscurecen los ideales, los valores, las metas, y los sueños. Lo verdaderamente inquietante es que tengo el defecto de tratar de justificar incluso las malas obras ajenas. Siempre pienso que todos tenemos derecho a equivocarnos para enmendar los errores, y eso no es verdad en muchas ocasiones. Hay quien comente los errores porque no escucha, porque no quiere escuchar o porque la visión de su mundo es muy distinto al que yo pueda percibir. Y el que yo justifique, perdone, e incluso defienda… termina siendo el alimento de esas mismas personas que actúan como vampiros psíquicos y físicos. Lo mismo me estoy confundiendo con lo que digo, pero sin globalizar mucho, en mi mundo es una realidad incuestionable. Estos vampiros te cuestionan, se absorben, te tratan de manipular para conseguir sus objetivos. Y no les importa nada si con ello hacen daño. Y no les importa dar puñaladas traperas, mientras el fin sea conseguir lo absurdo de sus placeres más mundanos, y carentes de enseñanzas y valores. Entre nosotros ya existen los vampiros, los zombis y otros muchos tipos de monstruos a los que aún no les hemos asignado un nombre.
A mi entender siempre han estado ahí, mezclados entre todos nosotros, aparentando ser una humanidad fructífera que camina hacia la evolución espiritual, social y personal. Pero no nos engañemos. Las evidencias nos muestran que hay personas que no son, o no actúan como tal. Son asesinos, maltratadores, ladrones de esperanzas, y muy dañinos. Esas personas, o aparentemente personas, encierran a muchos de esos monstruos que he nombrado.
   Insisto. Tal vez esté equivocado, pero es mi opinión. Es lo que he podido ver en este mundo en el que todos tenemos mucha información para saber, para conocer y para actuar. Pero ¿qué hacemos con la información? ¿La asimilamos o nos la pasamos por el forro?.
Ejemplos tenemos muchos. Gente que se manifiesta a favor del ecosistema; gente que sale a la calle para luchar por nuestro mundo. ¿Y sabéis qué?. Pues que algunos de estos manifestantes caminan con su bocadillo envuelto en papel de aluminio y su correspondiente bolsa, y cuando se lo han comido, simplemente veo que lo tiran al suelo. ¿Y sabéis qué?. Pues que alguno de ellos tiene la afición de ir los domingos con su escopeta para matar pájaros. Así, como suena. Ecologista se llama el hombre.
Pues no sé qué pensar, la verdad. Y ya no digamos de los que a través de las redes sociales se publicitan con los mensajes de paz y amor… He conocido a varios, y miedo me dan.
Habrá de todo, y tampoco deben pagar justos por pecadores. Pero os quiero poner algunos ejemplos de todo esto a lo que me refiero. “Paz y amor”. Bonitas palabras. Pero como siempre, detrás de estas etiquetas de aparente comprensión, se esconden personas extremistas en ideas que son capaces de cualquier cosa por mantener su posición. Y yo me pregunto ¿posición, donde? ¿arriba de una escala evolutiva donde uno se cree despierto en este mundo aborregado?. Paz y amor, pero como no estés de acuerdo conmigo te hago la vida imposible rajando a tus espaldas para desacreditarte?. Pues no lo entiendo, de verdad. O estoy muy perdido en la vida, o todo lo que he aprendido me está haciendo ver que existen los monstruos de verdad.
Otro ejemplo: Hay quien se molesta en escribirme un mensaje anónimo para dejarme claro que este programa es una birria, y que debería dedicarme a otra cosa. Llegan los comentarios vejatorios e incluso los insultos.
 Perfecto hasta cierto punto. Creo que personas como estas están en su derecho de opinar, pero también me pregunto otra cosa: con tantos programas sobre esta temática, y otros temas también, que existen hoy en día; si de verdad no te gusta ¿no es más fácil cambiar de programa y escuchar lo que de verdad te gusta?. Al parecer no. La cosa es insultar y dejar clara su posición.
Pues bien, amigo, te aconsejaría que para dar tu opinión, primero no deberías esconderte tras un perfil falso, y en segundo lugar, creo que no nos conocemos tanto como para que te tomes esas libertades de hablar en ese tono amenazador.
Aún no es el momento de hablarlo todo, ni dar nombres tampoco, porque no es lo correcto. Pero el mundo es redondo, y en tanto movimiento, la verdad pone las cosas en su sitio. Sólo es cuestión de tiempo. Un tiempo que algunos no saben valorar como el presente.
Sí. Creo en los zombis que caminan sin rumbo, siguiendo los instintos básicos de un animal sin ganas de sociabilizarse. Esos defectos que cubren a los zombis se ven más que a su propia personalidad.
Sí. Y creo en los vampiros. Aquellos que te sonríen, te seducen y te llevan a su terreno, para luego saltar sobre la frescura de la bondad y el esfuerzo de crear algo constructivo.
No sé qué le pasa al mundo en general. Tal vez el virus de la maldad se está extendiendo por todos lados. Y puede que sea más contagioso de lo que pensamos. Lo mismo llegamos a contraer la grave enfermedad del “ojo por ojo…”, ¿quién sabe?.
Yo lo que espero, es que exista una cura. O que algunos de nosotros seamos inmunes, y tengamos tiempo suficiente para crear una vacuna. Pero quién sabe… Lo mismo el mundo está evolucionando hacia algo que desconocemos, y algunos de nosotros lleguemos a estar en vías de extinción.
Sea lo que sea, aquí me tenéis. Soy un guerrero que, pase lo que pase, nunca podrá dejar de luchar por el bienestar y la apertura de conciencia del ser humano.
Gracias a todos los que estáis ahí de verdad.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... IV - nº 58"
-----------------------------------------------------------


Hay gente "pa tó"

En estas semanas atrás he estado bastante ocupado, y habréis observado que esta emisora ha tenido que poner alguna redifusión de Tu otra sombra que ya había sido emitida anteriormente.
Y es que en la vida también se dan redifusiones, o al menos a mí me lo parece. Creo que muchos de nosotros ya conocemos ese fenómeno denominado dejá vue, es decir, esa sensación de vivir una experiencia que aparentemente ya habíamos vivido antes. Un sector de la ciencia nos dice que ese fenómeno no es más que un fallo de la mente, es decir, un lapsus en el que nuestro cerebro toma por la experiencia supuestamente vivida tiempo atrás como un desfase temporal que en realidad se ha producido milisegundos antes. Pues bueno, si eso es lo que dice, pues también puede haber algún caso aislado, pero no estoy a favor de esa teoría.
Pero sin apartarme de las redifusiones de la vida, quiero contaros que sí es verdad que en la vida hay veces que ciertas circunstancias, experiencias, situaciones o como las queramos denominar, vuelven una y otra vez. Ignoro qué motivos o leyes necesita el destino para tomar semejante camino. Creo que quitando lo que podría denominarse carga kármica inevitable, todo lo demás depende de nosotros. Es decir, la vida es un constante camino donde nuestras decisiones nos llevan hacia un lado u otro. Son nuestras decisiones –equivocadas o acertadas- las que nos hacen dar otro paso. Si es el paso correcto nos encontraremos nuestras experiencias. Si es el paso equivocado, también tendremos nuestras experiencias. Hagamos lo que hagamos estamos condenados a aprender eternamente. Ese es el motivo por el cual yo he observado durante mucho tiempo el sonido del silencio. Esa máxima de ver, oír y callar no se refiere a lo puramente mundano y material, es mucho más profundo, complejo, y sencillo a la vez. Es como la verdad: clara y transparente. Nuestros actos y nuestros pensamientos son los que empañan todo cuanto tratamos de manejar.
Y os sigo contando. Las redifusiones, las repeticiones y los ciclos de estas situaciones pueden verse venir. En mi caso, cada vez lo tengo más claro, y sin ser ningún vidente ni dotado mentalmente, sí he sido capaz de observar cómo se crean las situaciones antes de que un acontecimiento se produzca. El secreto es no contarlo. Dejar que las cosas fluyan como el aire, porque el tiempo termina por poner cada cosa en su lugar.
Tampoco es fácil observar siempre. Primero porque estamos acostumbrados a manipularlo todo, lo cual nos puede traer consecuencias. Y en segundo lugar, porque algunas situaciones son creadas por gente sin escrúpulos que pase lo que pase se empeñan en hacer daño.
Este tipo de personas existen. Algunos son conscientes de sus actos y quieren continuar así. Otros creen que son mejores que otros y hacen las cosas sin darse cuenta que causan más daño que bien. Pero cualquiera les dice nada…
A estas personas hay tenerlas en especial atención, porque también podríamos englobarlas en ese grupo de los denominados vampiros psíquicos. Es decir, necesitan de la gente para engordar su ego y sus actos con el asentimiento de los que lo rodean. Eso es un problema, y grande a mi entender si no tienes más remedio que cruzarte con este tipo de personas. Pero con más o menos pericia, todo estos nos hace aprender a defendernos, y da igual lo que nos digan estas personas, porque hagamos lo que hagamos, nunca estará bien a sus ojos. Lo correcto es lo correcto, y aunque tengamos que hacer cierto sacrificio personal, hay que defender la verdad aunque nos pese, porque es lo único que nos hace libres. Sin lugar a dudas, hay gente “pa tó”

Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 57"
------------------------------------------------------------


Aprendiz
Hoy se nos ha hecho muy corto el programa, y ni siquiera tenemos tiempo ya para las noticias. Teníamos algo sobre el eclipse que ha podido ser visto desde Indonesia, las montañas de nieve de metano descubiertas en Plutón, unas huellas no humanas en unas pinturas, en el sudoeste de Egipto, o ese asteroide que se acerca a la Tierra: el llamado 2013 TX68.
Pero como reflexión sí quiero hacer hincapié en los cambios que se producen en la gente en general, cuando aprenden a través del dolor y se convierten en el reflejo de lo que han sufrido y pasado. Hay veces en que las mentiras, los engaños y desengaños nos cambian por dentro, y hacen que nuestro noble corazón se cierre, e incluso nos haga ser crueles en ciertos momentos. Ese despecho lo he visto no hace mucho, y lo vi antes, y supongo que lo seguiré viendo más adelante en otras situaciones. Y aún así, creo que los entiendo, y en muchos sentidos, muchos de nosotros hemos actuado, o al menos pensado de esta manera.
Pero no voy a ser yo quién os cuente esta noche nada de eso. Para ello he seleccionado un tema interpretado por la cantante Malú, y creo que la letra, el contenido, y el sentimiento con que lo canta, dicen la profundidad que alcanza ser un aprendiz.


Letra de la canción "Aprendiz", interpretada por Malú:
Tus besos saben tan amargos
cuando te ensucias los labios
con mentiras otra vez.

Dices que te estoy haciendo daño
que con el paso de los años
me estoy haciendo más cruel.
Nunca creí que te vería
remendando mis heridas
con jirones de tu piel.

De ti aprendió mi corazón.
De ti aprendió mi corazón.
No me reproches
que no sepa darte amor.

Me has enseñado tú,
tú has sido mi maestro para hacer sufrir,
si alguna vez fui mala lo aprendí de ti.
No digas que no entiendes
como puedo ser así.
Si te estoy haciendo daño
lo aprendí de ti.

Me has enseñado tú,
maldigo mi inocencia y te maldigo a ti,
maldito el maestro
y maldita la aprendiza,
maldigo lo que amo
y te lo debo te lo debo a ti.

Me duelen tus caricias
porque noto que tus manos
son cristales rotos
bajo mis pies.

Dices que te estoy haciendo daño,
que con el paso de los años
me estoy haciendo más cruel.
Nunca creí que te vería
remendando mis heridas
con jirones de tu piel.

De ti aprendió mi corazón.
De ti aprendió mi corazón.
No me reproches
que no sepa darte amor.

Me has enseñado tú,
tú has sido mi maestro para hacer sufrir,
si alguna vez fui mala lo aprendí de ti.
No digas que no entiendes
como puedo ser así.
Si te estoy haciendo daño
lo aprendí de ti.

Me has enseñado tú.
Maldigo mi inocencia y te maldigo a ti,
maldito el maestro
y maldita la aprendiz,
maldigo lo que amo
y te lo debo a ti.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 56"

------------------------------------------------------------

El valor de lo superficial

Cuántas veces escuchamos hablar de las cosas que verdaderamente tienen importancia. Esas cosas que pensamos que tienen un valor, ya sea económico, sentimental, o de amistad. Somos de lengua fácil cuando queremos expresarnos, pero no toda la información va implícita en las palabras. También cuentan las obras, nuestros actos y nuestro comportamiento frente a las situaciones.
Los amigos, esos que dicen serlo cuando estás en buena posición. Cuando se te acercan para tomar un café, una copa, o para cenar y compartir momentos. Pero la moneda tiene dos caras, y algunas personas también. Oigo hablar de la falta de lealtad, de la escasez de valores humanos, de lo rápido que vivimos el día a día y de lo poco que aprovechamos lo verdaderamente importante.
Ya sabéis que no creo en las coincidencias. Pienso que todo tiene una causa y efecto, pero que no somos capaces de descubrir las complejas ecuaciones e incógnitas que encierra semejante fórmula en la vida. No sabemos cómo funciona, pero es así. Tampoco sabemos realizar cálculos matemáticos para cada movimiento que realizamos, pero somos capaces de ejercer el movimiento adecuado y la fuerza suficiente para coger un gran peso, o una frágil flor. Fuera de formulismos, somos capaces de realizar muchas más cosas de lo que creemos.
Pero lo que creemos, y lo que pensamos, se convierte para algunos en la única realidad existente. Todo lo demás carece de sentido, de valor… No existe el arte, la música, los colores ni las emociones. Sólo creen que existen cuadros, instrumentos, sombras y conveniencias. Las palabras dicen una cosa, pero los actos muestran otra cosa bien distinta. Es así cómo veo a muchas personas, que se venden por figurar en algún sitio, por tener su minuto de gloria y luego, poder vivir de los recuerdos.
Y el mundo contempla con cierta quietud que muchos acontecimientos son injustos, pero nada se hace por cambiarlo. Se habla de apocalipsis, virus, terremotos, de un futuro nefasto que está por llegar… Y la espera se hace eterna, porque –a mi entender- podemos seguir esperando. Y creo que esa forma de pensar obedece a una sociedad que necesita de un cambio. Necesita comprobar que más allá de lo que están haciendo, existe también un mundo mejor, un mundo como el que sienten muy adentro, pero que el miedo a aparentar debilidad les hace olvidarlo. La costumbre de olvidar, la costumbre de mirar por uno mismo, nos aparta de la fraternidad, de la comprensión, del acercamiento y el respeto.
Pero es tan difícil tratar de hacer posible un sueño, que nos engañamos dando valor a lo más superficial.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 55"

------------------------------------------------------------


El sonido de nuestro mundo interior

Esta semana ha sido un tanto extraña para mí en varios sentidos. No sé cómo debo tomarme ya las cosas que ocurren, o si mis pensamientos deben cambiar su orientación para caminar hacia otra forma de entender el mundo. Lo que me resulta triste es saber que si cambio hacia ese camino, la costumbre terminará haciendo que me convierta en quien no quiero ni debería ser.
   Sigo sin entender cómo tantos cúmulos de coincidencias terminan juntándose para crear un conflicto que nunca he buscado, ni quiero, ni se saca nada bueno. Y me canso de repetir una y otra vez que me dejen en paz. Que con lo poco que tengo ya tengo bastante para seguir mi camino. Pero no. Todo hay que hacerlo más complicado. Eso lo tengo claro, aunque me tenga que morder la lengua para no decir las barbaridades que algunos hacéis conscientes o no, pero provocando daños irreparables de confianza.
   Dudo de muchas cosas, y por eso creo que me he convertido en un eterno aprendiz y buscador de respuestas. He pisado muchos templos, he conocido personas de muchas culturas, condiciones sociales, ideologías, religiones… Y en cada uno, he encontrado una parte de la Verdad, pero también he encontrado una parte de la Mentira.
      Creo que en más de una ocasión he dado a entender que me relaciono con todo el mundo, sin importarme demasiado sus creencias o su estatus social. Me puedo tomar un café con la persona más simple y humilde del mundo, al igual que lo puedo hacer con el mismísimo rey. Pero eso sólo me atañe a mí y a la persona que tengo enfrente.
Pero no. Una vez más siguen criticando lo que hago, con quien ando o lo que puedo llegar a hacer. Y eso es lo que termina por decepcionarme, porque los peores suelen ser precisamente los que más cercanos están, y los que vienen con apariencia de amistad. Me canso, y es verdad.
   No puedo entender por qué a espaldas vais intentando hacer amistades con esos a los que me habéis visto hablar, para luego ir contando las atrocidades que se os van ocurriendo. Y si pensáis que eso os va a llevar a algún lugar, yo creo que más bien no. Pero lo que si estáis consiguiendo es que entre unos y otros yo continúe quedando mal. Si hablo con la policía, malo, porque por detrás le vais contando que conozco a gente metida en la droga. Si hablo con un toxicómano, también mal, porque le contáis que puedo ser confidente de la policía. Si hablo con un cura, malo, porque le diréis que conozco a gente de ideas satánicas. Y al satánico le diréis que desconfíe porque hago algunos trabajos para la iglesia.
   Y así está el panorama, que no sé por qué motivo, cada vez que salen a relucir nombres, grupos, instituciones y personas con las que tengo algún vínculo, siempre aparece algún gracioso que consigue apartarme y crear la desconfianza.
   De verdad que os he puesto a prueba en más de una ocasión, solamente por saber si eran coincidencias y yo exageraba. Pero es tan real como vuestras malvadas intenciones. Y ohhh coincidencia, aparecen los mismos de siempre, como por arte de magia.
  Han pasado estos meses, y nos encontramos nuevamente, pero ahora intentando meter la cabeza en esas amistades que no conocéis, pero que ya intentáis tener como nuevos amigos.
   De verdad que me llama mucho la atención dos cosas. La primera es que haya gente que tenga una vida tan vacía que intente llenarla con las experiencias de otro. Y la segunda, que utilicéis la conveniencia y la maldad para luego apartarme y tratar de ocupar mi lugar.
   Cuando tenéis algún problema, qué rápido habéis venido a pedirme ayuda. Pero cuando alguien os deja una ventana abierta, igual de rápido sois en colaros y ocupar la vivienda.
Os vuelvo a decir que no entiendo esa actitud. Que tampoco me importa demasiado, y que lo único que quiero es que respetéis la intimidad y la vida de cada uno. Que porque me veáis paciente y comprensivo, no significa que sea tonto. Y que si tanto me tocáis las narices, lo mismo en lugar de apartarme de vosotros, me dedique a ir a por vosotros.
   Eso es lo que no quiero hacer, ni quiero que me pongáis a prueba en ese aspecto. Porque de ser así, os puedo asegurar que mi lado oscuro no conoce fronteras, ni tenéis un sitio donde esconderos.
   Lo mismo pensáis que estoy enfadado o algo de eso. Pues no. Sólo os cuento lo que pienso ahora, porque el que me busca me encuentra. Si es para bien, eso obtendrá. Y si es para mal, el tiempo dirá…
Ahora se lo preguntáis al tiempo, a ver qué dice.

   Sin duda, dentro de cada uno de nosotros vibran muchas cosas. A algunos les late el corazón, a otros les mueve la compasión, a otros le mariposea la barriga… y así, tantas cosas como situaciones y sensaciones vivamos en cada instante. Por favor, la cabeza está para pensar, pero siendo conscientes con la realidad. Siempre hay que estar dispuesto a aprender cosas nuevas, y a desaprender lo que estaba mal. Somos como antenas, y debemos afinar para escuchar el sonido de nuestro mundo interior.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 54"
------------------------------------------------------------


El trabajo de "Tu otra sombra"


Hemos llegado al final de este programa. La semana que viene volveremos con un tema en el que rendiremos homenaje póstumo a un compañero que nos ha dejado esta semana. Paco Lucha, reconocido investigador en el campo de la transcomunicación instrumental, y más concretamente en la especialidad de las psicoimágenes, ha partido hacia el otro lado.

   Creo que muchos investigadores hemos sido asesorados en algún momento por este profesional, y lo recordaremos en muchas ocasiones –sobre todo- cuando realicemos algunas de estas experimentaciones de laboratorio.
   Para rendirle nuestro favor, la semana que viene dedicaremos el programa precisamente a este apasionante tema de las grabaciones de imágenes a través de aparatos cotidianos. Traeremos a un investigador que ha compartido momentos, congresos y entrevistas con él. Nos pondremos al día en cuanto a los fenómenos de transcomunicación, y charlaremos de otras cosas. Espero que os resulte interesante.
   Y de ese otro lado del misterio de la vida y la muerte, nos vamos hasta el mundo digital, a las estadísticas que este programa ha generado desde el inicio de su emisión.
   Hace poco cumplíamos cien horas de programa, y una tarde me dediqué a mirar aquí en el estudio algunas estadísticas sobre la audiencia de Tu otra sombra. Si os soy sincero, me sorprendí.
   Sé que hay muchos programas en internet sobre misterios, y que éste es sólo uno más de esos tantos que podéis escuchar. Tener algunos seguidores se puede hacer normal, porque siempre hay algún amigo cercano que le gusta escucharme, o que simplemente –por cercanía- quiere saber lo que ocurre a su alrededor cuando se habla de enigmas. Pero digo que me sorprendí, porque en primer lugar, como suele pasarme en casi todo lo que hago, lo realizo porque me gusta, sin dar importancia si llega o no a mucha gente. En ese sentido, aquí me tenéis, para aquel o aquella que le guste escucharme. Simplemente, con que le guste a unos pocos, ya me llenaría de orgullo. Gracias por seguirme.
   Y en segundo lugar, también me sorprendí, porque Tu otra sombra cuenta con el respaldo de muchas más personas. No sólo en Huelva y zonas cercanas, sino que traspasamos fronteras hacia otros países donde también se nos escucha.
   A manera de información, los datos reflejaban un aumento de seguidores y fans de este programa. El total de descargas realizadas de este programa ya superaban las 10.000.
   En cuanto a los soportes digitales utilizados para escuchar Tu otra sombra: el 38% lo hace a través del ordenador, y el 62% a través del móvil.
   El 44% son mujeres, y el 55% son hombres. Y sobre las edades de los que escucháis Tu otra sombra: el 19% sois hombres entre los 35 y los 44 años. El 18% hombres entre los 45 y 54 años. El 16% mujeres entre 45 y 54. Y el 15% mujeres entre 35 y 44 años. Otro pequeño porcentaje se lo llevan otras edades.
   Los datos sobre audiencia en España destacan en las siguientes ciudades: Huelva con un 15,54%, Madrid 8,47%, Sevilla 5,93%, Barcelona 3,39%, Málaga 2,82%, Granada 1,69%, etc, etc…
   La sorpresa, como os decía antes, fue cuando vi el número de seguidores de este programa. La audiencia llegaba hasta otros lugares del planeta, y los porcentajes de seguidores quedaban aproximadamente así:
   España 81%, Argentina 6%, México 5%, Costa Rica, Francia, Puerto Rico, Colombia y EE.UU. con 3,2%, Brasil y Portugal 2,3%, Chile y Perú 1,4%, Italia con el 0,91%, Y un resto pequeño que se reparten entre Alemania, Bolivia, Andorra, Rumanía, Armenia, Paraguay, Países Bajos, Reino Unido, Grecia, Uruguay, Guatemala y Polonia.
   Es sin duda un regalo que me enorgullece. Nuevamente os doy las gracias, porque éste es vuestro programa, y sin vosotros no sería posible hacerlo.
   Pero dejemos los números a un lado, que sé que puede hacerse tedioso, y pasemos ahora al lado más humano y personal de cómo se hace Tu otra sombra.
   Os empiezo diciendo que a pesar de que participo de forma asidua en otros espacios, lo habitual es que permanezca en el anonimato. Ayudo, asesoro y hago trabajos de divulgación, pero raramente sale a relucir mi nombre. Soy una persona que no para de hacer cosas, y lo hago porque me gusta, sin percibir nada a cambio; tan sólo la satisfacción de realizar el trabajo. Cuando me `propusieron crear un programa de misterios en esta casa, nunca llegué a imaginar que solohuelvaradio se convertiría en algo parecido a una familia. Cada uno con sus temas: deportes, literatura, música, psicología… pero faltaba el componente más desconocido: el misterio. Y aquí es donde comencé a fraguar la idea de hacer un programa distinto, porque programas de misterios hay bastantes, pero suelen seguir un patrón muy parecido, donde se habla de una forma que aparenta seriedad. Las entrevistas parecen ir encaminadas a personajes de reconocido renombre, porque eso da más caché. Y lo habitual es que lo realicen varias personas, dándose apoyo y manteniendo una conversación a dúo mientras pasan los minutos. Pero si os habéis fijado, o mejor aún, si me habéis escuchado bien, este programa lo llevo yo sólo.
   No es fácil conseguir un programa para todos los gustos. Mi trabajo a turnos siempre me ha generado más inconvenientes que ventajas en este programa, bien porque había cambios de horarios o porque me tocaba estar de guardia el mismo día del programa. Eso hizo que en sus inicios tomara la decisión de evitar los programas en directo. Y sin contar con otras contrariedades en las que la línea telefónica o los móviles perdieran la cobertura, o que los invitados no se acordaran de la hora en que iban a ser entrevistados, o simplemente avisaban una hora antes para decir que les resultaba imposible ese día. Total, que detrás de lo que escucháis a través de los micrófonos, hay todo un mecanismo de preparación, de elección de personas, temas musicales, y lo más complicado: seguir una escaleta o guión para no pasarse o quedarse corto en los tiempos establecidos.
   Pero aunque existan todas estas cosas, siempre se aprende, y en mi caso soy yo mismo quien superando contratiempos, hace posible que semanalmente exista un programa distinto donde escuchamos a gente sencilla contando sus experiencias, su particular modo de ver estos temas de misterios, donde nos creamos un ambiente de amigos sentados en una mesa, charlando de aquello que nos gusta.
   Esa es la parte que no se ve, pero en mi opinión, la más cercana al ser humano. Eso y mucho más es Tu otra sombra.

Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 53"
------------------------------------------------------------


Del mundo intraterreno a las estrellas



Sin duda, hombres y mujeres conocedores de lugares mágicos y sagrados deben tener algo distinto al más común de los mortales. Convertirse en aventurero y en buscador de verdades es el claro ejemplo de la condición más sublime de la capacidad humana, que lejos del conformismo, necesita dar rienda suelta a unos impulsos que habitan en lo más profundo de sus almas.
No sé si vosotros habéis tenido alguna vez la oportunidad de adentraros en un espacio profundo, oscuro, lleno de leyendas. Os puedo asegurar que es algo indescriptible, tan acostumbrados a ver la luz del sol, o el cielo nocturno; y de pronto camináis hacia la más absoluta oscuridad, sin conocer los peligros que se pueden presentar, los contratiempos que habrá que superar. Es una sensación en la que nuestra propia mente comienza a reflejar muchos de los miedos ocultos que ni siquiera recordábamos: volveré a salir?. Habrá algo que se me quede grabado para toda la vida?. Y los monstruos del miedo se nos vienen encima como indicando que hay que tener mucha cautela, que nos adentramos en un mundo que desconocemos y que no controlamos. Os puedo asegurar que vivir una experiencia de este tipo es indescriptible, y la verdad es mucho más impresionante de lo que nuestra imaginación pueda crear.
Yo no he tenido esa oportunidad de adentrarme en una cueva de tan enormes dimensiones, pero sí en muchas otras que son la antesala para este tipo de aventuras. Y conforme te adentras y vas dejando atrás el mundo normal, el que conocemos, en el que vivimos; te das cuenta de que la Naturaleza es tan enigmática, tan grande y con tanto por descubrir, que nos sentimos extraños y desprotegidos. Las entrañas del mundo se abren ante ti para darte acceso a un viaje por el tiempo, hacia un lugar que se intuye mucho más antiguo y como si tuviera vida propia. Como si fuera el fin de lo conocido por el hombre, te vas haciendo consciente del momento. Tus sentidos se agudizan al máximo, comienzas a darte cuenta de que sólo ves la pequeña porción de terreno que te permiten las linternas, y conforme te adentras más y más, también saboreas otras sensaciones, tanto auditivas como olfativas. Tan sólo vives el momento con toda la intensidad que eres capaz de transmitir y de acoger. Comienza la aventura, ese desplazamiento a algún lugar que muy posiblemente pocas o casi ninguna persona ha tenido ocasión de contemplar. Os aseguro que ninguna de estas experiencias os dejaría indiferente. Tal vez por ello, el astronauta Neil Armstrong quiso conocer el secreto del mundo subterráneo, porque también había conocido la sensación de conocer el espacio y llegar hasta otro mundo que no era el nuestro. Y la Luna, y el trayecto hasta su llegada también tuvo que ser impresionante vivirlo.
Y recordando la pisada en la Luna, y el reciente fallecimiento del astronauta Edgar Michel, salimos del interior del mundo y nos vamos ahora hasta el espacio. Ese otro gran desconocido del que nuestra vista sólo conoce una parte.
   Ya podemos hacernos una idea de lo que un cielo estrellado puede inspirarnos y hacernos sentir cuando nos encontramos en un lugar apartado, y se convierte en mágico, entrañable y mil cosas más que también nos hace plantearnos muchas cosas, muchas dudas sobre la existencia de vida allí fuera, más allá de nuestra vida diaria y rutinaria. Nos planteamos si somos los únicos, qué clase de vida podría albergar otro mundo como el nuestro, o si hay seres tan diferentes a nosotros que ni siquiera cabe en nuestra propia imaginación. Pero debe ser otra aventura inquietante dejar atrás la Tierra para observar y viajar en la oscuridad más absoluta del firmamento. Cada estrella, aún sabiendo que son soles, debe parecer inalcanzable y lejana. Esa sensación de volar, de ir hacia un destino no conocido en experiencia, tampoco se queda atrás.
De lo que estoy completamente seguro, es que por mucho que nuestra imaginación viaje, por mucho que pensemos, y por mucha ciencia que utilicemos, en ambos casos –el intraterreno y el extraterreno- podemos deducir que el alma humana es otro claro ejemplo de viaje a lo desconocido.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 52"
------------------------------------------------------------


Somos personas

Como podéis imaginar, mientras se hace este programa de radio hay un antes y un después. Me refiero a las propuestas y comentarios que se hacen en los pasillos, en el estudio o en la Sala de reuniones. Miramos y hablamos de muchas cosas, y de misterios también hacemos los oportunos comentarios. Hoy podemos escuchar muchas cosas que están alejadas de las voces de la radio, pero que para algunos parece que da lo mismo. Y conociéndome como me conocen algunos, aún se atreven a hacerme objeciones como “te vamos a buscar un sustituto”.
   Menuda cosa me has dicho, campeón. Sigue dándome ideas, que ya sabes que no tengo vergüenza y soy capaz de emitir cualquier cosa. El sustituto ya lo he buscado yo, o al menos lo que se ha propuesto, así que os pongo con él unos instantes para que se vaya presentando:

 Hola. Buenas noches. Soy el sustituto de Fernando en el programa Tu otra sombra. Por una propuesta quieren que comience a trabajar en esta emisora, pero mi creador no me lo permite. Sólo soy una máquina que repite palabras, y de ningún modo podré igualar la voz inconfundible de Fernando García. Me ha alegrado hablar con vosotros, y me despido ya, porque de un momento a otro pulsan el stop de reproducción.

Hasta siempre voz, porque no hay sitio para ti en este programa, y como a muchos otros, creo que esa idea se desmadra demasiado y no tiene cabida. Cada persona está donde debe estar. Yo represento este espacio en la radio, con mi particular forma de ser y actuar, y por muchas ideas, propuestas y comentarios que hagáis, os escucharé y haré lo que deba hacer. Lo que sí os puedo asegurar es que pueden existir otros programas, otras voces, otras personas… pero nunca tendré un sustituto. Cada uno es como es: mejor o peor, con mis cosas –como todo el mundo-, pero sin lugar a dudas, sólo yo me represento a mí mismo. A veces os puedo dar la impresión de que desvarío hablando de cosas así, sin sentido aparente. Pero… aunque no se sepa el cómo y el por qué, os lo cuento como os puedo contar otras muchas cosas. Así es Tu otra sombra, un programa atípico lleno de misterios. El misterio de lo que ocurre en el mundo, y el misterio que representamos cada uno de nosotros. Eso nos hace particularmente personas.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 51"

------------------------------------------------------------



Teorías de la conspiración

Creo que el programa de hoy ha tenido mucho de conspirativo, y no sólo por los temas que hemos expuesto, sino porque cada persona se ha vinculado de una manera muy especial para desenmarañar información de difícil acceso. Es muy llamativo hablar sobre temas intrigantes donde una trama de no se sabe dónde ni quién deja siempre en duda al buscador de respuestas. Para el público en general es más fácil emitir una creencia: te lo crees, o no te lo crees. Así de sencillo. No es fácil, y lo digo por experiencia, buscar ciertas cosas. No sé muy bien hasta dónde pueden llegar algunos intereses económicos, políticos o industriales, pero me he encontrado en multitud de ocasiones con callejones sin salida, y no por mí, sino porque el sistema, las normas, las leyes y quizá algo más nos paran los pies. Cuando escuchamos ese dicho de “la información es poder” debo pensar que viendo la teoría y la práctica de mi personal experiencia, hay una gran parte de verdad. Pero las cosas parecen ir mucho más lejos, mucho más allá conforme queremos desvelar algún asunto del que se conoce poco o no se quiere que se conozca. Mientras existan documentos, bibliografías y testigos, podemos realizar un trabajo histórico y detallado de ello. Pero siempre, siempre existirá una parte que no está escrita, que nunca se ha contado, o que incluso se ha ocultado, pero que condiciona muchas de las decisiones que se toman en esas otras esferas de trabajo a las que le gente de a pie no tenemos acceso. De momento hablamos de personas. Y hay temas que parecen ir un escalón más allá incluso de lo que podemos imaginar. El secuestro o abducción por parte de seres presumiblemente extraterrestre es otro asunto que se pierde en divagaciones y papeleos, mientras que la realidad puede ser incluso más cercana pero a la vez más increíble. Recuerdo que hace un tiempo me encontraba realizando una investigación sobre implantes extraterrestres, y llegó hasta mí una mujer que quería contarme su caso, su experiencia, y su trauma. En realidad no tenía nada que ver con extraterrestres, pero sí con implantes colocados sin consentimiento entre militares y civiles de una base militar. No os voy a contar las peripecias que tuve que realizar para que esa mujer que había escapado y se encontraba escondida me hiciera llegar los papeles médicos, las radiografías y otra información con nombres y datos comprometedores. Como si se tratara de una película, me las ingenié –por supuesto con ayuda- para que se entrevistaran con ella en otra ciudad muy distante a la mía. Pude obtener parte de la información. Charlé con ella en distintos números de teléfonos –pues los cambiaba semanalmente- y por correo electrónico. Hasta que poco después me dijo que la habían seguido y se encontraba muy asustada. Le busqué un lugar donde poder vivir un tiempo, pero desapareció… No volví a saber de ella, pero intuí –si su historia era cierta- que no permitirían que los originales cayeran en manos de nadie, más aún tratándose de un experimento militar en fase de desarrollo con micro implantes. Teoría de la conspiración, pudiera ser. Lo cierto es que no ha sido la primera vez, y el suma y sigue me indica que hay una verdad muy importante para alguien, y que seguirá siendo un secreto mientras existan ciertos intereses.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 50"

------------------------------------------------------------


De película va la cosa

No hace mucho colgué en las redes sociales mi decisión de apartarme del misterio de forma pública. Y como veis, aquí estoy de nuevo. La decisión no fue tomada a la ligera, ni mi intención era dejar todo este mundillo.
Hoy vivimos bajo unas condiciones que nos aprietan en muchos aspectos, y sobre todo el económico y laboral. Y como la necesidad obliga, el tener que ir a trabajar a otro lugar me ha tenido apartado de los amigos, de la radio y de otras muchas aficiones.
Pero como muchas veces he dicho aquí, el mundo es redondo, y hoy estamos en un sitio y mañana podemos estar en otro bien distinto.
Este año os puedo garantizar que no voy a parar, y muy probablemente pueda darse el caso de que me ausente. Espero que no llegue a ese extremo.
He comenzado diciendo que me apartaba de la vida más pública, y así seguirá durante algunos meses, ya no por razones laborales, sino por la incapacidad de dar salida a la enorme cantidad de correos e investigaciones que me proponéis. Me he tenido que dar de baja de muchos grupos, he tenido que dejar a un lado muchas cosas que aún están pendientes. Y me quiero centrar en parte de lo que ya tengo, porque llevar entre manos demasiados casos termina por ocupar demasiado tiempo y no se concluye ninguno.
El misterio es parte de mi vida. Y aunque sois muchos los que me animáis a continuar, también hay otros que incomprensiblemente se alegran de mi partida. Eso es algo que nunca entenderé, pero existe.
Hoy no voy a ser yo quien haga la reflexión, porque me gustaría poneros partes de dos películas muy conocidas: Star Wars, y Matrix. Creo que son muy concluyentes y de gran utilidad para los que andan algo perdidos. Y también, porque dice mucho de mi camino en la vida. Espero que lo toméis en consideración, y os sirva para tomar ese camino del guerrero:

Star Wars



―Ya nunca podremos sacarla.
―¿Tanta certeza tienes?. Nunca se puede lo que nunca dices. Lo que te digo no escuchas. 
―Maestro, mover rocas es una cosa. Esto es totalmente diferente.
―No. Diferente no. Tan sólo en tu mente lo es. Debes desaprender lo que has aprendido. 
―Está bien. Lo intentaré.
―No. No intentos. Hazlo, o déjalo. No hay intentos. 
―Es grande. No puedo.
―No importa el tamaño. Mírame. ¿Por mi pequeña estatura me juzgas? Pues hacerlo no deberías, porque mi aliada es la Fuerza, y una poderosa aliada es. De la vida es la creadora. Crecerla hace. Su energía nos rodea a todos. Y nos une. Luminosos seres somos, no esta cruda materia. Debes sentir la Fuerza a tu alrededor. Aquí, entre tú y yo, el árbol, la roca; en todas partes. Sí, y también entre la tierra y la nave. 

Matrix


―Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo, aunque lo que sabes no lo puedes explicar; pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente, y te está enloqueciendo. Esa sensación te ha traído hasta mí. ¿Sabes de lo que te estoy hablando?
―¿De Matrix?
―¿Te gustaría realmente saber lo que es? Matrix nos rodea. Está por todas partes, incluso ahora en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana, o al encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad. 
―¿Qué verdad?
―Que eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio. Naciste en una prisión que no puedes ni saborear, ni oler ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. 
Esta es tu última oportunidad. Después ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul: fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si te tomas la roja: te quedarás en el país de las maravillas. Yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la Verdad y nada más.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 49"

------------------------------------------------------------



Qué más puedo decir...

Creo que entre todos los defectos que una persona puede tener, puedo asegurar que en mí hay uno que del que me cuesta desprenderme. Podríamos decir que según se mire, puede tomarse como una virtud, pero llevado a cierto extremo se convierte en un defecto. Creo que mirar siempre por los de más nos puede llevar a un terreno del que conocemos muy poco.
Un ejemplo, o “un poné” -como diría un amigo mío- sería algo que me ocurrió hace unos días. Veamos. Tengo un amigo al que le ocurren cosas extrañas, y no me refiero a fenómenos extraños, sino a acontecimientos cotidianos que les viene de no se sabe dónde, para complicarle la vida, y luego todo desaparece sin más. Por supuesto no hay pruebas, y todo se queda en errores informáticos, cosas sin explicación, y anécdotas para funcionarios, operarios y familiares que lo han visto. Y así una y otra vez, durante años. Pero la cosa no queda ahí, porque fenómenos extraños también los hay, aunque a veces me da la sensación de que no sabe por dónde vienen los tiros.
   He tratado de ponerle en el camino de la búsqueda, no sin antes advertirle de que todo movimiento que realice traerá unas consecuencias. Será observado, controlado y acorralado por un “alguien” que aunque no sea Dios, parece que aquí todo lo puede. Pero no puedo decirle más de lo que su experiencia, y su pensamiento está dispuesto a aceptar. Eso es algo que debe aprender por sí mismo.
   De vez en cuando quedamos, y hablamos de cosas extrañas, que para nosotros no son tanto, y de las coincidencias que se generan en torno a ciertos conocidos que se empeñan en saber más que nosotros mismos. Aún así, este amigo, continúa probando a cada uno, dándoles pistas falsas para ver lo que hacen y lo que dicen.
  Aún no sabe que estos conocidos simplemente obedecen impulsos que no son sus propias ideas. Sé que no es fácil de asimilar, pero detrás del complejo mundo de la mente humana, hay formas de manipular subconscientemente para que alguien obre de determinada manera sin que él mismo lo sepa. Esas son las coincidencias tan extrañas que observa, pero aún no comprende que hay una mente más poderosa que impone el camino a seguir.
   Micrófonos escondidos, chivatazos y seguimientos han sido habituales allí. Pero lo sorprendente es que aún sigue contando sus planes, su vida, sus problemas… como si fuera a descubrir algún complot entre aquellos cercanos “amigos” entre comillas-.
   Lo extraño, es que por mucho que yo quiera ayudarlo, cada frase, cada pista o cada objeto que nombro, lo busca, lo pregunta y lo cuenta. Aún tiene que descubrir que cada cosa que haga, cada paso que dé es controlado por esa mente perversa que se esconde en la sombra. Y si el otro día le pedí un artilugio que necesito, lo hizo público sin querer, y me envió la foto por whatsapp. Así que ya lo sabe quien tiene que saberlo, y yo debo seguir callado como siempre, haciendo favores y viendo cómo las cosas se complican. Y pienso yo: qué más puedo decir…
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 48"

------------------------------------------------------------

La mentira


La mentira es la afirmación o negación de una cosa contraria a la realidad o diferente a ella. Su esencia misma es el engaño y su gravedad depende del grado de egoísmo o maldad que la engendre.
La falsedad y el engaño resultan muy perjudiciales en la relación entre los seres humanos. Fomenta desconfianza, dudas, sospechas...
 Se miente para obtener ventajas, exaltarse a uno mismo, y para aparentar ser mejor de lo que se es.
Sólo el que dice la verdad se vuelve digno de confianza, y por ello, es necesario ser verdadero y honesto, y no guiarnos por prejuicios o intereses personales. Peor aún y más grave si es por fantasías.
Se dice que existen dos tipos básicos de mentiras:
1. Ocultación, escondiendo o callando un hecho u opinión.
Según la psicología de la mentira, el mentiroso engaña suprimiendo la verdad a través de silencios, descripciones vagas o muy generales, evasión de preguntas, emoción fingida, ira o indignación. También es ocultación revelar la verdad a medias sin exponer elementos clave de la  información que, siendo verdadera, esquiva el asunto, desvía la atención o provoca una interpretación errónea de los hechos.
Admitir la verdad de forma exagerada o errónea también es una forma de ocultación o mentira
2. creación de una historia.
En la psicología de la mentira esta falsificación consiste en la presentación de información falsa o en la invención de una historia falsa para confundir o engañar. El mentiroso proporciona datos, detalles o explicaciones como si fueran ciertos.  Si la mentira no consigue su objetivo de engañar a los demás debe volver a la falsificación, inventando más cosas, o admitir parte o toda la verdad. El descubrimiento es inadmisible para los engañados e inaceptable para el mentiroso ya que no tiene escapatoria.
Me imagino que en mayor o menor medida, todos hemos utilizado alguna vez la mentira para escapar de una situación o para conseguir algo. Pero como todo, hay un límite para cada cosa, y desgraciadamente hay gente que abusa de la confianza y se creen mejores que nadie. El límite debe existir, pero sin duda debe ser un misterio difícil de demostrar y probar.
No hace muchos días, o tal vez sí, puesto que es una historia continua en el tiempo, alguien se las ingenió para coger mi teléfono móvil e instalarle una aplicación que le diera mi posición a través del GPS o de las señales de los repetidores de telefonía. Así mismo enviaba a una nube informática todos los mensajes y llamadas que pudiera realizar. Casualidades de la vida -por decirle un nombre-, una persona experta en este tipo de artilugios tomó mi móvil para saber por qué iba tan lento, y por qué me fallaba tanto, porque había veces que no me entraban las llamadas o los whatsapps, y otras veces, cuando los enviaba yo, podían llegar al día siguiente, si es que llegaban. Pero siguiendo por donde iba, este hombre se percató de que la memoria de mi teléfono estaba ocupada en un 45% por una aplicación oculta. Y cuál fue la sorpresa al descubrir que todas mis llamadas, mensajes y posiciones, eran monitorizadas por alguien desde hacía dos años en que se instaló esta aplicación.
   Pero lo gracioso viene después, porque lejos de borrar la aplicación, opté por dejarla más tiempo con la contrariedad para alguien de que a partir de ese día casi nunca llevaba el teléfono encima. Se lo dejaba a gente de confianza para que se lo llevaran a la playa, al campo, a dar una vuelta, e incluso a otra ciudad… y si alguien intentaba saber dónde estaba, pues se equivocaba de todas, todas. Y como en los viejos tiempos, seguí utilizando la cabina pública de teléfonos.
 Y mira por dónde, en todos esos días que caminé con toda libertad, apenas me encontraba con nadie conocido a pesar de que la ciudad donde resido no es muy grande. Y poco después decidí llevar de nuevo el teléfono encima, aunque lo usaba muy poco. Y comencé a tener encuentros fortuitos con ciertas personas. Casi siempre eran las mismas, pero en días, lugares y horas muy dispares. Eso me hizo sospechar que tal vez existiera alguna relación, y como poco después descubrí, así era.
Así que mi táctica fue muy sencilla: me dejé llevar por los acontecimientos y permití que esos encuentros que parecían fortuitos se hicieran algo cotidiano. Pedí ayuda para que vigilaran los lugares en los que tenía pensado ir, y efectivamente, si no era antes de mi llegada era después, pero aparecía alguien conocido o pasaba con el coche disimuladamente para ver si me encontraba allí. Nunca dieron la cara estos individuos, pero tampoco dejaron de seguirme.
Así que decidí ser yo quien fuera al encuentro de ellos, y como si de antemano lo supieran, desaparecieron todos de mi entorno. Eso me dio que pensar bastante, porque la única manera de saberlo era por boca de algunas de las personas muy cercanas a mí, y la verdad es que son muy pocas. Y hablando de la mentira, también descubrí que a estos que se hacen llamar amigos también les han movido otros intereses, y han tenido la poca vergüenza de mentirme mientras me hablaban en tono amenazador, fruto de verse desenmascarados. Y aunque esté mal decirlo, y aún peor hacerlo, he tenido que mentir o al menos no contar toda la verdad para esclarecer algunas cosas. Y lo único que he descubierto es que la mentira nació hace años, sigue viviendo aún en algunas personas, y perdurará hasta que descubran que más que una virtud, es un gran defecto.

Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 47"

------------------------------------------------------------






La respuesta inesperada

Esta semana las noticias han estado repletas de datos sobre el último atentado en París. Rápidamente parece que nos solidarizamos, nos volvemos en contra de este tipo de actos y en cierta manera nos unimos en la idea de basta ya.
   No soy persona de tragarme a diario los telediarios, e incluso del atentado me enteré al día siguiente. Busqué en internet sobre este suceso, y cuál es mi sorpresa la gran cantidad de páginas que tocan este tema pero desde puntos de vista muy diferentes. Y veo páginas que hablan de que es un montaje, un autoatentado con intereses políticos y económicos. Otros sacan la fotografía de una afectada que coincidentemente es la misma que aparece en otros atentados. Otros conspiran contra la venta de armas que se está realizando en este momento para sacar provecho. Y por supuesto, aparecen las profecías, esas que nunca se cumplen, pero que siempre han estado allí.
   Lo cierto es que tanta información, la mayoría sin contrastar, sólo nos sirve para perdernos más en el caos que ya estamos viviendo. Ahora, más que nunca, estaremos más pendientes a nuestro alrededor porque mañana nos puede tocar a nosotros. Pero eso ya lo dijimos en Atocha, o en la Torres Gemelas, o en tantas veces que ya casi ni nos acordábamos.
   Supongo que como viene siendo normal en estos casos, se extremarán las medidas de seguridad, y ello nos llevará a nuevas interrogantes. La presencia policial, las identificaciones que se realicen… todo es para nuestro bien. Pero en el otro lado de la moneda siempre tendremos otros intereses que no veremos hasta que sea demasiado tarde, y si es que lo vemos. Grandes empresas harán su negocio con potentes software de vigilancia que permitirán un mayor control. Pero control a quién ¿a los malos?, ¿a todos?. Por supuesto que sí, a todos.
   Existen ya muchas tecnologías que permiten controlarnos a través de nuestros teléfonos, pero a excepción de teorías conspirativas, poco sabemos en realidad. Tan sólo a nivel de usuario. ¿Sabíais que es posible que nos controlen a través de los televisores?. Pues ya existe esa patente.
   Y hay un largo etcétera de condicionantes que nos hacen creer que somos libres, pero en realidad nos mantienen dentro de un recinto controlado llamado sociedad. Y nos tienen tan bien educados que entre nosotros mismos nos encargamos de que nadie trate de escapar de este control. Para eso nos educan, y nos inculcan lo que debemos hacer y cómo debemos ser, a través de los medios de comunicación, de las religiones, de las escuelas, y en el peor de los casos en lo que pensamos que son nuestras propias creencias.

   Pero lo cierto es que se ha producido otro atentado, y sucederán cosas que sabremos cuando a alguien le interese que lo sepamos. Mientras tanto, cinco países de la OTAN ya están en guerra contra estos grupos armados sin escrúpulos, y por supuesto, a nosotros nos tocará ayudar de alguna manera enviando soldados a donde se necesite. Y mientras tantos, nosotros seguiremos las noticias a través de esa red de manipulación que nos mostrará las imágenes que quieren que veamos: la vida misma, o nuestra vida.

Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 46"

------------------------------------------------------------





La verdad, casi siempre llega

Supongo que algunos de los que escuchan mis reflexiones, lo hacen para saber mi estado de ánimo, o lo que pienso en estos momentos. Es fácil hacerse una idea de lo que puedo estar haciendo ¿no?. Pues en absoluto.
   Mi vida privada no está en las redes sociales, ni en  los medios de comunicación. Ni siquiera cuando me veis por la calle podéis estar seguros de a dónde voy o de dónde vengo. Y os lo cuento por dos motivos. El motivo de los que se preocupan, y el motivo de los que me quieren, pero para hacer daño.
   Entre tantas dudas que podemos tener, tengo una cosa clara. El tiempo es como una prisión que nos atrapa y no nos deja ser completamente libres, y el tiempo es también lo que pone a cada cosa en su sitio.
  El que busca encuentra. Unas veces lo que quería encontrar, y otras veces lo que ni siquiera se esperaba. Y mira por dónde, el tiempo, o con el tiempo, llego hasta parte de una duda que me tenía dándole vueltas a la cabeza todo este verano.
   Por designios y señales difíciles de entender –que bien podríais llamar suerte para entenderlo mejor-, he conseguido entrelazar las piezas de un puzle que tenía incompleto. Sabía de algunos y algunas que conocían demasiadas cosas que no debían, porque nos les hace ningún bien, y en cambio a mí me perjudicaba mucho que se supiera. He tenido pinchado mi teléfono este verano, y me han colocado una aplicación para seguirme a través de la señal GPS. Pero he seguido las instrucciones de los profesionales, y me he callado. Alguien ha seguido a mi teléfono, pero no a mí, y por eso he podido tener la libertad de moverme sin ser localizado. Pero lo más importante ha llegado hace unos días… mis sospechas –aunque estaba seguro- se hacían realidad cuando he tenido acceso a otra información que paralelamente alguien estaba recopilando. No voy a decir quién, pero sí que de nuevo son las personas más cercanas a mí quienes han promovido muchas de las malas situaciones que he pasado, y encima han sido las que con chantajes emocionales y psicológicos se han atrevido a llamarme de todo menos bonito.
   Pero las mentiras tienen las patas muy cortas, y ha llegado el día en que he visto, y he escuchado conversaciones que me han llegado a lo más hondo. Porque nadie me ha entendido, pero me han criticado. Porque me han dicho a la cara que me aprecian, pero me han odiado.
   La verdad casi siempre llega. La he buscado y la he encontrado. Lo difícil es ser como soy, seguir callando lo que está mal, y poner al mal tiempo buena cara.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 45"

------------------------------------------------------------



La creatividad
Antes he dicho que haría esta reflexión sobre un tema que hablaba con nuestro invitado, con Julián Ávila, pero esta noche ya no tenemos demasiados minutos para que me pueda extender. De todas maneras voy a tratar de aprovechar este tiempo porque sí que os quiero proponer que reflexionéis sobre si todo lo que vemos es real, o solamente nos parece real. Decimos que para que sea real debe tener una explicación más o menos científica, biológica, química o energética. Por supuesto que estoy convencido de ello. Pero también estoy convencido de que existen otras muchas cosas fuera de nuestra mente. No sólo es nuestra pasión por el misterio, por temor mismo, por nuestros afectos y sentimientos. Que si bien pueden explicarse por distintos procesos bioquímicos, también resulta inexplicable para la ciencia ciertos conceptos místicos, religiosos y de creencias que no pueden reproducirse en un laboratorio. 

La ciencia ante todo, claro que sí, pero lo demás, también. Porque sea parte de nuestra creación mental, de nuestras necesidades básicas para establecer nuestras creencias y aptitudes, no es menos cierto que le damos forma hasta hacerlas perceptibles, sentidas y en cierta forma hasta reales.

Hoy hemos hablado de la literatura creativa, y también pienso que hay una creación literaria. Leer podemos tomarlo como hojear palabras y líneas que forman una historia. Pero leer es también transportarse y viajar dentro de esas páginas, visualizar los personajes, las situaciones e incluso llegar a sentir. Lo real es el libro, y lo real es también esa fuerza que dio vida a la obra.
Sabemos que pensando y razonando podemos preparar nuestro camino para hacer posible nuestros sueños. Soñando no hacemos de nuestra vida una realidad, pero sí encontramos y nos traemos de aquellos mundos las inspiraciones y los mensajes necesarios para construir en nuestro limitada mente una creación. Una creación nacida de un sueño. Un sueño nacido de una creación. Y por muy compleja que sea nuestra mente, por muy avanzados que nos creamos, a mi entender, a mi sentir, al observar, distingo parte de un velo que nos separa de otra realidad que nada tiene que ver con el individualismo humano, y que está muy por encima de lo que sabemos.
Creer en la vida más allá de esta vida nos puede parecer imposible. A fin de cuentas, a excepción de pruebas personales subjetivas, nada nos indica que así sea. Pero lo que debemos tener claro es que este mundo y todos nosotros existimos para soñar, porque somos un sueño, porque estamos destinados a ser lo que queramos. No veamos el mundo con tanta negatividad, y pensemos que lo que nos parece el infierno, podemos convertirlo en el Paraíso, en nuestro Paraíso. Descubriremos nuevos mundos porque somos exploradores de la creatividad.

Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 44"

------------------------------------------------------------


Rodeado de extrañezas

Desde luego que la mente humana es desconocida. Podemos pensar y llegar a conclusiones científicas sobre su funcionamiento químico o eléctrico. Que la información se guarde en una determinada zona dependiendo de su cercanía en el tiempo, la importancia o si va implícita alguna emoción o sentimiento. Pero lo que no cabe duda es que en el interior de ese complejo sistema aún desconocemos mucho. Dicen que el amor te vuelve tonto, porque dejas de pensar en muchos comportamientos para hacer cosas que nunca antes habías hecho. Dicen que el miedo es capaz de producirte una fuerza que sale de no se sabe dónde, pero que puedes llevar tu cuerpo a puntos extremos en una carrera o saltando algún muro de un apartado cementerio.
Lo que no me cabe la menor duda es esa conexión que existe entre algunas personas y el misterio. Si preguntamos a la mayoría de investigadores serios, os aseguro que de una u otra forma han tenido un encuentro cercano con un algo que en su día no supieron dar explicación. Bien a través de un conocido, un familiar o en su propia vida, hay una conexión que retumba dentro de su cabeza. Sin saber cómo ni por qué, algunos toman el camino de la búsqueda, de explicaciones a aquello que aparentemente no lo tiene. Otros, por el contrario, bloquean su mente para no aceptar la posibilidad de que exista algo más allá de nuestra comprensión.

Hay que tener cuidado con estos planteamientos si se quiere sacar algo en claro, porque ante todo hay que buscar la explicación más lógica y evidente, descartando aquello que resulte subjetivo y carente de posibilidades. Un ejemplo muy típico sería también el de la creencia en un dios que nos creó o no. Para algunos puede resultar evidente que no existe nada más allá de nosotros, y que un dios no es más que una creación mental, una necesidad que tiene el ser humano en creer en algo divino y superior. Otros se aferran a la realidad de un dios que es innegable dejar de creer. Vemos sus manifestaciones en nosotros, en el mundo, en las estrellas. Y como siempre, lo más preocupante es irse a los extremos. No estoy de acuerdo con los negacionistas porque sí, ni tampoco estoy de acuerdo con aquellos que por una llamada fe son capaces de tragarse todo porque sí. Creo que el ser humano tiene la capacidad de buscar más allá de dogmas, de imposiciones culturales y de creencias.

Buscar significa descubrir nuevos horizontes, ver y sentir cosas que antes no habíamos experimentado. Y con ello, tener la capacidad y la humildad de cambiar de opinión si es necesario, y admitir otra posibilidad. Somos personas y no etiquetas ni cargos representativos de ideas. Fluctuamos en un Universo que está en constante movimiento, y nosotros deberíamos nadar en esa vida llena de experiencias para descubrir que tal vez Dios no exista, o descubrir que Dios existe, o descubrir que somos nosotros con nuestra percepción de las cosas quienes tomamos o dejamos de creer en ciertas cosas.

Nadie está en posesión de la verdad absoluta, y como todo viene siendo relativo, la equidad de mantener nuestra mente abierta puede darnos la oportunidad de conocer y aprender algo nuevo. No debemos negar por nuestras ideas ni las de otros. Tampoco debemos afirmar por nuestras ideas preconcebidas. Hay que pararse a pensar, a sentir, a expresar y vivir. Y tal vez nos demos cuenta de que no somos tan distintos, y que sólo es el miedo a algo lo que nos hace agarrar con fuerza ese algo superior que nos da la sensación de protección. Y la da, por supuesto que sí, pero también puede ser un mecanismo de defensa para sentirnos menos vulnerables. Sea como sea, el miedo nos limita mucho. Hay que caminar aprendiendo, y siendo prudente. Pero sin miedo. Porque el miedo no deja de ser la ausencia de una explicación lógica ante un acontecimiento o experiencia. Y luego nos acomodamos y nos limitamos a creer, a asentar nuestras creencias, y dejamos a un lado la posible existencia de otras realidades. Y es ahí cuando vemos que nos diferenciamos unos de otros, y que somos capaces de luchar por nuestra convicción aún sabiendo muy en el fondo que tal vez no seamos portadores de esa verdad.

Miro a las estrellas, y bajo la mirada a nuestro mundo, y cada día que pasa me convenzo más de que una gran red de conexiones nos pone señales a descubrir, y que estamos rodeados de extrañezas.


Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 43"

------------------------------------------------------------

Escapar de las sombras

Me imagino que a todos nos ha pasado que hemos guardado silencio en muchas ocasiones por respeto, aunque veamos barbaridades. Vemos cosas y escuchamos muchas otras que sólo hacen crear conflictos, desconfianzas, inseguridades y un largo etcétera de estados que terminan por confundir la verdad de las cosas.
   Hay veces que no sé si hablaros de las cosas en general, o haceros ver mi experiencia sobre eso en particular. Indudablemente todo lo que digo es tan sólo mi opinión, y puede que no sea la más correcta ni la más acertada, pero creo que siempre intento colocar en la balanza de los valores todas las situaciones, incluidas las que yo mismo vivo y provoco. Todo no es más que tratar de analizar nuestro proceder e intentar hacer lo mejor posible lo que nos propongamos.
   Pero esta noche, como tantas otras noches, os hablo desde mi particular percepción de lo que vivo, de lo que me afecta, de lo que me ocultan, de lo que quieren saber, y de lo que no se puede ver también. Porque no hay peor enemigo que uno que se esfuerza por aparentar serlo, mientras que a espaldas sufres todo tipo de contrariedades que van encaminadas a controlar las situaciones, los pensamientos, las citas, los amigos, la vida misma. Y por supuesto, eso no puede ser así. Ni debe ni puede. Todos somos libres de pensar y actuar, y también de mentir y manipular, pero si esos planes no salen bien, tampoco tenemos derecho a reclamar cuando las intenciones son tan malévolas y dañinas. Y la cosa es que sí se hace. Pero en la vida encontramos personas que llegan más allá de esos extremos, y que son capaces de hacerte sentir culpable porque saben de tus valores. Te critican la falta de confianza que depositas, los momentos que les dedicas, los detalles que no compartes y ese tiempo de tu vida en el que ni la soledad puede estar presente. Por supuesto, la agenda de tu vida termina por tomar otras prioridades para no decepcionar, para ayudar en lo que puedes cuando se necesita, o para compartir algunos de esos momentos.
   Pasa el tiempo, y observas que todo cuanto has hecho o dicho, tan sólo se ha tirado a la papelera. Abrir el corazón se convierte en un signo de debilidad. Tus conocidos son unos frikis que no valen para nada, tu vida es una mierda a la que nadie se va a acercar, e incluso mi propio proceder se convierte en una infinita mentira en la que ni siquiera he demostrado ni el más mínimo afecto… Observo y escucho, con rabia, con dolor, con cierta pena por el tiempo perdido. Terminas por escuchar las burradas más grandes jamás imaginadas de esa persona que siempre te critica que no le confías tus secretos, que no le presentas a tus verdaderos amigos, que no le muestras tus pequeños tesoros escondidos en un cofre. Y sigo escuchando mientras los recuerdos comienzan a poner imágenes a esas mismas palabras que estoy escuchando. Y veo cómo miran mi móvil mientras duermo, y descubro que algunos de mis archivos han sido copiados sin permiso, o que me han seguido a escondidas, y que mi agenda, mis bolsillos y la poca intimidad que se puede tener, es mirado para saber. Pero ¿saber qué?. Si con esa aptitud sólo se consigue alejarse de mí cada vez más. ¿Saber para venderme al mejor postor? ¿saber para estropearme mis planes? ¿saber para criticar?. Pues va a ser que no.
   Y a estas alturas, después de tantas oportunidades, llega el final. Porque ese mundo de sombras no es el mío, ni me voy a dejar rodear por supuestos chantajes emocionales, porque a fin de cuentas, a tu entender, yo soy malo, muy malo, porque no hago lo que me imponen.
   Y ese mundo de sombras tiene más gente, más conocidos, que sin ni siquiera saberlo, juegan un papel en ese tira y afloja por saber dónde estoy o lo que hago. Y aunque a veces me enfado por dentro, no os digo nada, y os sigo hablando como si fueseis mis amigos. Pero si vuestro mundo está entre esas sombras de la hipocresía, os recuerdo que vosotros me habéis sumergido hasta las mismísimas profundidades de la oscuridad. Así que –mis queridos amigos y amigas, entre comillas- os llevo ventaja en vuestro propio terreno.
   Como dato anecdótico os voy a dar una cifra. ¿sabéis cuántos kilómetros he caminado desde que comenzó el verano hasta ahora? Algo más de 500. ¿Que si duelen los pies?. Pues la verdad es que 500 kilómetros, haga frío o calor, pesan. Pero más me dolió el alma cuando caminaba y dejaba atrás muchas cosas. Y sigo caminando, porque la vida, o a personas, no les importa lo más mínimo lo que me ocurra, o tal vez sí, porque a fin de cuentas, luego me siguen a escondidas, me preguntan y quieren saber. ¿Saber qué? ¿quién soy? ¿lo que busco?.
Muchas más cosas ocurren, pero nadie las sabe. De lo que concierne a mi vida, yo sólo busco, y encuentro algo, no todo lo que quisiera, pero se avanza. Los que estáis en esa sombra escondidos, tampoco me podréis controlar. Tenéis el mundo a favor, lleno de maldades, de mentiras y todo lo que habéis construido para vuestro beneficio, y aún así tenéis miedo de que una minoría, una pequeña llama, pueda mostrar el camino a los que tenéis engañados.
   Yo no soy como todos, lo sabéis, y os lo he demostrado en numerosas ocasiones. No tengo miedo al misterio. No tengo miedo a la soledad. No tengo miedo a vuestra oscuridad ni a nada a lo que me deba enfrentarme. Mi secreto, mi vida, vale mucho más que eso, más que yo mismo que debo aprender a morir y resucitar una y otra vez.
  500 kilómetros sin necesidad. Obligado por las circunstancias que me imponéis utilizando a personas que deberían tener una vida normal y feliz. Pero no. Manipuláis hasta tal punto que incluso hacéis de ellos marionetas de vuestro juego. Y se creen libres de pensar y actuar, pero sus actos delatan las verdaderas intenciones, los verdaderos motivos que habitan dentro de sus corazones. Lo de fuera sólo es la fachada de apariencias que quieren mostrar: lo buenas personas que son, pobres víctimas incomprendidas, y gente que lo darían todo. Así es la falsa que llegan a creerse ellos mismos. No es que sean mentirosos, es que en realidad se creen sus propias mentiras.
   Y yo no he querido cambiar a nadie, ni tampoco he permitido que me cambien. Sólo he querido que me dejaran en paz con mi búsqueda, y que si no me comprendían o no querían caminar a mi lado, me dejaran seguir mi camino y no trataran de apresar mis sueños.
   Para eso hay que ser amigo, caminar juntos, compartir las emociones y escuchar –como en mi caso- cuando miro a las estrellas. Y eso, aunque no me guste ni lo comparta, es lo que encuentro a pesar de intentar respetaros.
   Por eso, si he de seguir caminando otros cientos de kilómetros más, si he de escalar montañas o cruzar ríos de sangre, sólo os puedo decir que lo haré sí o sí. Unas veces bajo el auspicio de la Luz, otras veces sumergido en tinieblas, pero nunca más entre vuestras indecisas maldades. Ha llegado el momento, el día, y mi decisión de escapar de las sombras.
   Así que, os pongáis como os pongáis, si en esos momentos en que he necesitado ayuda me habéis dado la espalda, me habéis criticado, e incluso os habéis alegrado de los males causados. Creo que no es debo ningún respeto, ni estáis en posición de buscar mis favores. Podréis seguir hablando mal todo lo que queráis, seguiréis mintiendo y dejaros engañar. La amistad se hace con el tiempo, luchando contra las adversidades y apoyándose uno en el otro cuando las fuerzas flaquean. No se hace una amistad porque sí, porque hoy me conviene y mañana no. Sois parte de esa sombra de la que un día os advertí de su existencia, pero veo que vuestra propia oscuridad no os permite ver más allá de vuestro egoísmo. Sólo voy a deciros una pequeña parte de lo que conozco y siento: desde hoy, dejo a un lado el concepto de amistad y fraternidad. Desde esta noche tomo la decisión de desvincularme de ciertas personas, de ciertas órdenes iniciáticas, de ciertas fraternidades cuyos hermanos son capaces de mandar a la mierda a otros.
   En estos días partiré hacia un nuevo viaje en el que sé que las sombras también me acompañarán. Pero iré sin temor, con el convencimiento de que mi soledad no me dará una puñalada por la espalda como habéis intentado algunos de vosotros.
   Y os doy un aviso a navegantes a los que buscan mi ruina como persona. Lo que habéis aprendido sobre el espionaje, sobre lo que está más allá de vuestros dominios, y lo que creéis saber sobre mí… no es nada. A fin de cuentas, sólo habéis cogido lo que os interesaba, pero no habéis aprendido a moveros en ese campo. Os quise prevenir. No hicisteis caso. Os pusisteis en mi contra, y finalmente –algunos de vosotros- os habéis pasado al bando de la oscuridad.
   Digo vuestros actos mezquinos, pero tengo la suficiente vergüenza y educación para no señalaros con el dedo y decir un nombre. Cosa que otros hacéis cuando no estoy presente.
   Me marcho de vuestra influencia, de vuestra maldad y de otras muchas cosas que ni siquiera sabéis que os pedirán que hagáis. Os manejarán a través de vuestras necesidades, de vuestros egos, de vuestros sueños. Y ya todo está dicho. No tengo nada más que hacer con vosotros, sino dedicaros esta reflexión que por cordialidad y educación os hago para despedirme. A los que me habéis hecho tanto daño os queda una larga lucha con vosotros mismos para escapar también de las sombras que os alimentan. Y a los que obráis de corazón, aquí me tenéis, dispuesto a equivocarme y aprender, a caerme y levantarme de nuevo. Empezar de nuevo es el momento que escojo ahora, con nuevos caminos, nuevos amigos y nuevos proyectos. Pero eso sí, siempre con el horizonte de los sueños que pueden hacerse realidad. Siempre, con los valores necesarios para construir el bienestar. Siempre con el corazón.
Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 42"

------------------------------------------------------------


Hacer favores no siempre es bueno

Qué gran verdad es que a los que solemos hacer favores, también nos suelen pasar cosas que nos dejan contrariados. En ocasiones, o en muchas ocasiones, nos acostumbramos a convivir con alguien y en nuestro día a día vamos adaptándonos a la rutina. Solemos ayudar en lo que podemos e incluso tenemos predisposición para adelantarnos a las necesidades de esa persona y prepararle el terreno.

Y todo ello es un misterio, porque misteriosa es la mente humana. Y ¿sabéis qué es lo malo de hacer este tipo de favores?. Pues que se convierte en costumbre, y cuando no podemos realizarlo o no lo hacemos por otras causas, se nos echan encima y terminamos siendo los malos de la película. Es así, y esa verdad nos hace plantearnos si en verdad es bueno hacer favores o no. La costumbre es lo malo, y el favor es la virtud. Y como siempre, nuestra perspectiva y nuestros valores son los que interpretan las cosas según seamos.

Entre favor y favor, también existen momentos para la distensión. Y a manera de broma que no viene al caso contar porque viene del hombre que tengo ahora mismo al otro lado del cristal, también vienen propuestas para que hable de temas que aparentemente no tienen nada que ver con el misterio. Pero lo hay… Hablar del misterio de la duración del coito, por ejemplo.

No soy sexólogo, pero cosas curiosas hay, por ejemplo el miedo a no recuperar la corporeidad después del clímax, es definido por un médico austriaco, de forma harto contradictoria, como la “angustia orgásmica “en una clara alusión a la sensación de extinción del yo que a veces se produce tras un potente orgasmo sostenido. Hubo un tiempo en que la pérdida de conciencia tras un fuerte orgasmo se asociaba con una variante de la epilepsia por las contracciones tan violentas y espasmos posteriores que la mujer experimentaba.

Incluso Freud acuñó un concepto llamado La petit mort, que gustaba de relacionar en una extraña asociación entre el placer y la muerte. Y como también me comentan, no creo que venga la Policía viene a precintar

Pero no me desvío más del tema, y sigo con los favores. Los que se hacen, los que no se hacen, los que recibimos o los que dejamos de recibir. Está claro que si lo piden, hay que pensarse muy bien si se puede o no hacer. Pero si sale de nosotros, hay que tener también muy claro que tal vez no se reciba como tal, Y el favor regalado se convierta en reproche. A fin de cuentas, hacer favores no siempre es bueno.

Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 41"

------------------------------------------------------------







De mi amiga, desde la oscuridad



La condición humana nos hace ser a veces iguales, y otras veces muy diferentes. La otra noche fue parte de una revelación, porque si admitimos que en el Universo existen señales que nos conducen hacia algún lugar, no puedo cuanto menos que recordar la coincidencia que me ha llevado a contaros. Y es que, algunas cosas que observamos y que vivimos nos hacen sentir y pensar. La rutina y las prisas hacen que olvidemos muchos de estos aspectos, pero en mi caso, cuando medito y me paro para ver lo aprendido, entendí que aquel día me enviaba un mensaje: una eterna lucha entre nuestras fuerzas positivas y negativas. Entre la Luz y la Oscuridad. Y pensé sobre ello, y comencé a escribirlo para esta reflexión.

Pero poco después conversé ciertas cosas con una amiga, con Rosa Santizo, y me sentí impactado por su fuerza, por su andadura tras las adversidades, y por su amistad –aunque nos separe la distancia-. Pero fruto de los entresijos del destino, de la llamada suerte, o las conexiones invisibles que nos unen a todos, me encontraba leyendo algunos correos, mensajes de las redes sociales y otros medios, cuando llegó algo que me dejó pendiente a la pantalla del ordenador. Frente a mí tenía un pensamiento muy parecido al que yo había escrito para esta reflexión. Era de mi amiga Rosa.

Y esta coincidencia, este reflejo de los sentimientos, los reflejaba mi amiga con un título tan sugerente como: ¡Y Se Hizo La Oscuridad...!

“Llegó el día sabido por muy pocos, cuando la negrura más espesa intentaba penetrar la tierra no dejando que la inicua luz que siempre había dominado el planeta, siguiese entrando en ella más que por resquicios por donde a fuerza de intentar abrirse paso, aún no había sido consumida por la oscuridad.
La guerra tan temida y al mismo tiempo esperada por las fuerzas de la oscuridad y las de la luz se encontraba en su momento álgido, una guerra que existía desde los albores de los tiempos, y que aunque se manifestaba abiertamente con toda su crudeza, los hombres tan imbuidos en su trajinar diario habían decidido primero ignorar y luego olvidar, como si por ello los ataques que sufrían por ambas partes dejasen así de existir.
Humanos cobardes y despreciables que en su mayoría no querían posicionarse en uno u otro bando, esperando que todo volviese a su cauce por bondad de unos dioses a los que bajo una forma u otra adoraban. Seres Supremos a los que sin saber, ellos mismos habían dado su fuerza y poder, acudiendo a estos poderosos para mitigar sus miedos, sus temores más profundos, intentando así encontrar explicación a todo aquello que escapaba al control de sus menguadas y manipuladas mentes, de su escasa inteligencia. Estos eran los que se dejaban guiar por convencionalismos, por las tradiciones, siguiendo los pasos que les marcaban sin cuestionar nada, haciendo lo que siempre se ha hecho porque sí. Humanos fabricados para ser esclavos sintiéndose libres, a los que se les oprimía tanto física como mentalmente, siendo utilizados desde los orígenes del mundo de diferentes formas.
Para ello contaban con innumerables medios, para muchos utilizaban la religión, era una forma de control que les había servido a través de los siglos con resultados realmente buenos, una religión que variaba conforme esos humanos creían evolucionar; también contaban con gurús, chamanes, charlatanes de tres al cuarto, y si todo esto no era suficiente en los últimos tiempos, al ver que las creencias de las gentes se iban debilitando, crearon todo un ejército que no cesaba de crecer de espiritualoides, que con sus "auto-ayudas" embaucaban a los que sabían se sentían hastiados de tanto credo y tradición, ideas para muchos desfasadas que ya no se ajustaban a los tiempos actuales, devorando a los nuevos crédulos que en su desesperación gastaban lo que no tenían, con la estéril esperanza de mejorar sus anodinas vidas. Todo era posible de conseguir, la felicidad plena a su alcance por un módico precio. Gente sin escrúpulos, que vivían a costa de explotar las miserias y la desesperación de sus semejantes.
Pero de entre todos estos despreciables humanos que sin duda trabajaban para esa mal llamada luz, había un grupo, uno que se denominaban así mismos como "Los Portadores de Luz", estos Guardianes del Saber, han sido y son los que siempre vieron más allá, aquellos que escucharon las voces de esos Dioses disidentes y que arriesgándolo todo se mostraron a los hombres para hacerles despertar. Pero la mayoría, como era de esperar, no quisieron escuchar, prefiriendo la aparente comodidad, a la lucha por una libertad que lo era realmente. En su miedo ignoraron las voces que en la oscuridad les daban aviso, dejándose dominar por unos pensamientos inducidos que les hacían creer que eran demonios los que les susurraban al oído, los que intentaban devorar sus almas, de esta forma rechazaron las innumerables advertencias y poco a poco las voces se fueron apagando. A los que en su empeño manifestaban oír esos susurros que golpeaban con frenesí sus mentes, los confinaban en centros donde por medio de fármacos se encargaban de anular al sujeto, mermando todas sus facultades, convirtiéndolos en guiñapos, haciendo de esta forma que ya no fuesen un peligro para aquellos que no querían una humanidad despierta, una que viese los verdaderos rostros de los que les dominaban tras bambalinas edulcoradas. Pero estos Dioses liberadores, no se dieron por vencidos y en su afán por ser escuchados se exponían cada vez más, hasta que fueron descubiertos por esas fuerzas de la Luz que no querían que su propia creación despertase y se diesen cuenta, de que toda esa bondad no era más que una mascarada para controlar sus vidas hasta más allá de la propia muerte.
La guerra entre las fuerzas de la luz y las fuerzas de la oscuridad se desató, quedando estos últimos vencidos fueron duramente castigados, sentenciados a vivir entre los mortales que habían tratado liberar, Ángeles Caídos a los que intentaron despojar de su divinidad. Así desde un tiempo que se pierde entre los mitos y leyendas que los hombres cuentan como fantasía, estos seres de la oscuridad caminan junto al resto de mortales, compartiendo su mismo espacio-tiempo, pero viendo y sabiendo lo que la mayoría prefiere ignorar por pura pereza y comodidad. Son las sombras que se deslizan en la penumbra, el gemido que se manifiesta en el silbido del viento como señal inequívoca de que aún están ahí, dispuestos a seguir guerreando desde la clandestinidad, dándonos aviso con diferentes mensajes que nos empeñamos en ignorar, haciendo que sintamos su presencia por medio de estremecer nuestros cuerpos, escalofríos a los que no sabemos dar una respuesta racional. Visitándonos en la vigilia del sueño, cuando nuestro cuerpo físico baja la guardia y se deja llevar al mundo onírico donde por medio de sueños, que a veces no son tales, intentan darnos la velada información para que despertemos y afrontemos la falsa realidad en la que el ser humano, lleva metida desde que esos seres decidieron fabricar unos armazones de carne y hueso a los que insuflaron aliento de vida para utilizarlos a su antojo, para luego, una vez fuesen inservibles desechar como a juguetes rotos. Una jugada perfecta si además conseguían que estos infelices les tuviesen por sus bondadosos hacedores, seres de luz que cuidaban de su creación, cuando la espeluznante realidad es que tras la máscara se ocultan unos engendros que si se manifestasen tal cual son, su sola visión haría morir de espanto a todo aquel que les contemplase.
El tiempo ha transcurrido, en silencio han seguido su camino junto a Los Guardianes del Saber, las edades se han sucedido, el ser humano que lleva en este mundo un suspiro ha sucumbido a todos los vicios para regocijo de sus creadores, han desterrado la verdadera sabiduría, no dudando en torturar y matar a través de los siglos a cuántos de estos Guerreros han podido capturar, a todos aquellos que han intentado despertar a una humanidad engañada y manipulada por aquellos que solo les ven como mano de obra reemplazable. Para conseguir sus funestos fines, siempre han contado con la ayuda de esbirros que se camuflan entre las filas de estos humanos, ocupando normalmente puestos de poder, para así servir mejor a sus amos, vendiendo sin dudarlo a su propia raza por unas cuantas monedas, bajo la promesa de una prosperidad tan efímera como lo son sus patéticas vidas. La miseria de estos es tal, que aún sabiendo que sus vidas tienen un fin, no dudan en traicionar a su propia especie con la esperanza de pasar el tiempo que les quieran asignar de una forma que a ellos, en su egoísmo y soberbia les parece plácida, sin pararse a pensar siquiera que una vez cumplida su misión, serán sustituidos por otros sin ningún tipo de miramiento ni consideración.
Aun así, Los Portadores de Luz han luchado en contra de esta fábrica de mentiras desde que el primero de los esclavos, decidió escuchar las voces que como una sola consiguieron zarandear su conciencia, alertándoles sobre como esa humanidad a la que pertenecen es utilizada como títeres en favor de unos dioses que un día decidieron utilizarlos para unos fines, que escapa a la comprensión de unos seres que falsamente creen estar hechos a la semejanza de sus amos.
Con el transcurso de los tiempos, el número de los guardianes terrestres ha ido aumentando sigilosamente, intentando no ser descubiertos por los secuaces que se posicionan al lado de esa vana luz. Así el número de los intrépidos guerreros que pertenecen al silencio y a la oscuridad va creciendo lentamente, estando sin estar procuran extenderse como una sombra que va cubriendo a todo aquel que desea escuchar, hijos de la rebeldía que se unen engrosando las filas de los que desde la esfera espiritual planean el golpe final, en un intento de hacer de este planeta un lugar idílico donde vivir en verdadera Libertad, libres del azote de unos dioses que se mofan de la imperfecta creación que a sabiendas hicieron para así poder dominarles mejor. Estos venidos de las estrellas, en su maldad y no contentos con esto se divierten haciéndoles padecer todos los sufrimientos que sus delirantes mentes son capaces de idear, ensayos que realizan unas veces para perfeccionar su esperpéntica especie, otras por pura diversión. Pero los estúpidos humanos aun así intentan explicar estas crueldades, siguiendo adorando a sus torturadores, dirigiéndoles plegarias que si son oídas solo sirven como divertimento de unos seres que un buen día al descubrir este planeta pensaron sería un buen lugar para dar rienda suelta a sus más perversos experimentos, engendrando a unos seres a los que esclavizarían y de los que se alimentarían, succionándoles desde el mismo momento de su nacimiento toda su esencia, hasta dejarlos completamente secos. Por ello uno de sus esfuerzos iban dirigidos a hacerles creer que lo mejor que podían hacer, era reproducirse cuanto más mejor, de esta forma siempre estarían abastecidos, pudiendo elegir quedarse con unos u otros especímenes según conviniese a sus propósitos.
El tiempo se ha acortado, ha llegado el momento ansiado, la hora en que todo se destapará para que la humanidad no tenga más remedio que tomar partido, de posicionarse en el bando de la oscuridad que conduce al conocimiento, la sabiduría y la libertad; o por el contrario escoger la vacía luz que los deslumbrará de tal forma, que después de haber luchado por ella los conducirá al lugar donde seguirán siendo esclavos por un tiempo al que nunca le verán el final, contribuyendo a abastecer a unos engendros que cubren sus verdaderos rostros para no espantar a los que como ganado, alimentan sus cuerpos y sus mentes.
Todo está preparado, la batalla final ha dado comienzo aunque muchos aún no se han percatado de ello, o no han querido hacerlo. La lucha encarnizada ha comenzado, la sangre ahora más que nunca empapa la tierra, inundando cada rincón, la gente despavorida corre en busca de un refugio que no existe, no hay donde escapar. Mientras tanto los humanos caídos de uno y otro bando se cuentan por millones, pero no importa, en su estupidez siguen reproduciéndose, siguen dando esclavos a un sistema que los desprecia y que los utiliza en una guerra que nada tendría que ver con ellos.
Equivocadamente aquellos que pensando que si no tomaban partido sobrevivirían, han sido los primeros en ser eliminados, la piedad no existe para los individuos cuya tibieza de corazón solo han buscado esconderse para, de forma desesperada, salvar sus vidas. No sabemos cuánto durará esta contienda, lo que sí sabemos son las consecuencias que tendrá si vence la anodina luz, esclavitud para una raza hecha a medida de unos seres que tomarán medidas más drástica para que no vuelva a producirse otro levantamiento. Si por fortuna ganan los seres que portan la luz junto aquellos humanos que se unieron a sus filas, por fin podremos salir de esta Gran Mentira, la venda se caerá de forma definitiva de nuestros ojos, viendo la realidad tal cual es, sin artificios, las brumas se disiparan mostrando lo que realmente somos, quizás algunos no sean capaces de soportar la verdad, por ello una de las misiones de los Caídos será enseñarnos a vivir en un mundo que como nuevo se presentará ante nuestros extrañados ojos.
Por el bien de una humanidad adormecida que solo sabe vivir en perpetua servidumbre, esperamos que al final los Guardianes del Saber junto a los Dioses Rebeldes, puedan gritar: ¡Y se hizo la Oscuridad...! Porque esto será el comienzo de una nuera era en Libertad, un tiempo en el que los que sobrevivan podrán con orgullo escribir su propia historia, una historia que comenzará así: En el Principio…”

Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 40"

------------------------------------------------------------


A ver lo que hacemos luego

Hoy hemos comenzado el primer programa de nuestra tercera temporada, y lo habitual sería sentirse contento y lleno de futuras planificaciones. Pero si os soy sincero, en estos meses de silencio que he dejado atrás, también se han ido la confianza, las oportunidades y alguna que otra lágrima.
He de agradecer las numerosas y complejas propuestas que me han realizado en otras emisoras para llevar o colaborar de forma asidua. Y como viene siendo habitual, mi principal hobby es dedicarme a investigar, dejando en un segundo plano el mundo de las ondas y la divulgación en general. No he querido por ello apartarme del todo, y finalmente he optado por sacar de nuevo esa publicación que con tanto esfuerzo os hago llegar gratuitamente: me refiero a las revista “Misterios 2.0. En cuanto a la radio, pues sólo os puedo decir que hoy estoy aquí, y muy posiblemente algunos programas más. El futuro, al menos en mi caso personal, es muy ambiguo, muy desconcertante, y sobre todo dependiente de unos factores ajenos que no me gustan, pero que estoy obligado a seguir de momento.
Hace un par de años comencé una búsqueda muy intensa y a conciencia de lo que se esconde muy, muy al fondo de algunos misterios. No era buscar fantasmas en casas abandonadas, ni entrevistar a testigos sobre un determinado caso. Era más bien sumergirme e implicarme personalmente en un mundo del que muchos hemos oído hablar en numerosas teorías conspirativas, pero de lo que nada se sabe, y menos aún se puede demostrar. Y a eso hemos de sumarle un cambio muy radical en mi vida, en mi trabajo, en mis relaciones personales… Todo se ha visto afectado, y he caminado numeroso kilómetros a pié, sin vehículo. Y eso me ha dado la oportunidad de fijarme en muchos detalles que habían pasado desapercibidos durante toda mi vida. El conjunto de señales y pruebas personales me han encaminado a dar un giro en mi proceder, y eso es algo que nunca he contado, y por el contrario, he hecho pensar a los observadores y a todos los de mi entorno que me encontraba en tal o cual sitio, haciendo tal o cual cosa con quien me ha interesado mostrar públicamente. Pero mi camino, mis valores, mis pensamientos y sentimientos, y sobre todo la experiencia vivida en soledad, me han proporcionado unas duras pruebas de desconfianza y decepciones que me han endurecido, y por qué no decirlo, me han cerrado considerablemente.
En este verano, ni siquiera me han visto mis amigos. He vivido a camino entre lo ordinario y lo extremadamente absurdo y extraordinario. Todo ha sido verdad, tanto lo que pensáis o creéis saber, como los eternos secretos que ahora viven en mi interior. Y llegados al punto de hoy, en esta reflexión os diré que el nombre de esta sección que da el final del programa se llama “Cuando miro a las estrellas” porque en verdad salgo con la complicidad de la noche para mirar el firmamento, y mirar más allá de esas estrellas que vemos, las que existen o no, pero forman parte de nuestra realidad. E intento unir el conjunto de mi ser que habita en algún lugar del corazón y que llevo en la sangre, con unos ideales y unos sueños que indudablemente son más reales que nuestra existencia y nuestro paso por el mundo. Y hay veces que sonrío, y hay veces que también lloro, pero siempre noto que mi alma o alguna fuerza a la que no sé ponerle nombre me hace vibrar, volar, soñar y viajar a mundos inexplorados. Y esos mundos en perfecta armonía marcan el rumbo de mi vida, mostrándome la incertidumbre y lo superfluo de nuestro día a día.
Siempre he tenido fama de ser reservado, amigo de mis amigos y otros cartelitos que sean más reales o no, dependen de los puntos de vista y los afectos. Y una peculiaridad que siempre me ha precedido es la de apartarme de las personas que me hacen daño. Pero eso -al parecer- no es suficiente. La maldad hace que algunos me utilicen, me engañen y manipulen a los pocos amigos que quedan. Quiero entenderlo, pero me cuesta comprender cómo una persona o más pueden perder el tiempo tratando de hundirme y de hacerme ver ante los demás como la imagen más negativa de ellos mismos. Pero es lo que hay de momento. Y muy a mi pesar, lo acepto con resignación, perdonando pero no olvidando. Sabiendo que en cualquier momento saltará la liebre con una nueva encerrona. A ver lo que hacemos luego…

Decía Carl Jung: “Ninguno ha de despertar su consciencia sin dolor. Las personas harán de todo, hasta llegar al límite del absurdo, para evitar enfrentar su propia alma. Ninguno se convierte en un iluminado por imaginar figuras de luz, sino que uno se torna consciente al escudriñar la oscuridad”.

Y cuánta razón creo entender es sus palabras. Y lo que más me motiva a mí es algo que escuché una vez: “El primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás”.


Una Reflexión de Fernando García
"Cuando miro a las estrellas... III - nº 38"

------------------------------------------------------------